…a ser, a vivir, a reinventarte, a seguir…

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Pensamientos de Facundo Cabral

Bonitos mensajes para tener en cuenta…

Una entrevista excepcional…

¿Padre que es lo que mas le sorprende de la humanidad?…

Dios respondió…

… Que se aburren de ser niños y quieran crecer rápido, para después desear ser niños otra vez…
Que desperdicien la salud para hacer dinero y luego pierdan el dinero para recuperar la salud…
Que ansían el futuro y olviden el presente pues así no viven ni el presente ni el futuro…
Que vivan como si nunca van a morir y mueran como si nunca han vivido…

Quedé en silencio un rato y le igual le pregunté…

¿Padre, cuáles son las lecciones de vida que quieres que tus hijos aprendamos?

Y con una sonrisa respondió…

Que aprendan que no pueden hacer que nadie los ame sino dejarse amar,
que lo mas valioso en la vida no es lo que tenemos sino a quien tenemos,
que una persona rica no es quien tiene más sino quien necesita menos,
y que el dinero puede comprar todo menos la felicidad…

Que el físico atrae pero la personalidad enamora…
Que quien no valora lo que tiene, algún día se lamentará por haberlo perdido…
Que quien hace mal algún día recibirá su merecido.

Si quieres ser feliz haz feliz a alguien,
si quieres recibir, da un poco de ti,
rodéate de buenas personas y sé una de ellas.

Recuerda, a veces de quien menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias!
Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.
Una persona fuerte sabe cómo mantener en orden su vida.
Aún con lágrimas en los ojos se las arregla para decir con una sonrisa “Estoy Bien”.

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“Cómo Instalarse un Ego de Bajo Consumo” Fidel Delgado

via “Cómo Instalarse un Ego de Bajo Consumo” Fidel Delgado.

¿Por qué elegimos seguir sufriendo?

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Llegué a mi 5ta sesión de mi primer ciclo de terapia muy revuelta. En vista de las circunstancias mi Renacedora decidió posponer la actividad que tenía preparada para ese día y en su lugar hicimos un trabajo de perdón a mí misma.

Entonces me perdoné por sentirme triste, por sentirme abandonada, por no ser capaz de volver a mi casa, por haberla abandonado en primer lugar, por sentirme perdida, por no saber qué hacer ni cómo volver a encontrarle el sentido a mis días… Me perdoné por todas las cosas por las que yo misma me acusaba y por aquellas que me hacían sentir inmensamente culpable en ese instante.

Tanto en la 5ta como en todas las sesiones anteriores me había cansado de repetirle a mi terapeuta que yo no quería sentirme así pero que no sabía cómo salir del agujero en el que me encontraba.

Quizás de forma inconsciente esperaba que ella me dijese cómo hacerlo, pero lo mejor de esta terapia es que el Renacedor nunca te dice lo que debes hacer; sólo te plantea las preguntas y luego te acompaña mientras tú descubres las respuestas.

Aquel  día me tocó contestar a la pregunta:

¿Qué gano con estar triste o echar de menos a mi ex?

Me precipité a contestar que no ganaba mucho o más bien nada; en lugar de ello yo sólo creía que seguir guardando la esperanza de que volviese significaba que todo el malestar por el que estaba pasando sólo era temporal.

Ese pensamiento; el creer que iba a volver, hacía que todo fuese menos doloroso y más llevadero. Hasta ese momento eso fue lo único que pude contestar a la pregunta.

Mi terapeuta me animó a pensar qué más podría ganar yo con mi actitud de abandono y dolor. Estuve unos instantes en silencio haciendo un verdadero esfuerzo por comprender a dónde quería llevarme con esa pregunta. Finalmente entendí que mi pataleta no era más que una forma de reclamar amor. Estar mal y ser la víctima de aquel abandono suponía que otros se preocupasen por mí, me mimasen y me atendiesen. Estar fatal era mi manera de obtener esa atención; y a cambio de ese beneficio yo seguía enganchada al sufrimiento.

Muchas veces pensamos que otras personas son responsables por los traumas y sufrimientos que experimentamos en el presente, pero en realidad esto es algo que nos procuramos nosotros mismos. Elegimos sufrir porque a cambio obtenemos algún beneficio,

  • ya sea algo que creemos carecer y que de otro modo no podríamos obtener
  • o algo que nos de una excusa o justifique el ser como somos (especialmente esos aspectos de nosotros mismos que no son precisamente los más positivos). Es más fácil decir que tenemos un motivo para ser así o para sentirnos así, que el hacer un esfuerzo por mejorar nuestra condición.

Lo cierto de la historia, nos guste o no;  es que la única forma de deshacernos de las cosas que nos causan dolor es simplemente soltarlas.

Los dolores hay que vivirlos y no estoy sugiriendo que debamos suprimir las emociones negativas. Sólo digo que hay que aprender a dejarlas partir y elegir sentirnos bien en lugar de sufrir.

No hay sufrimiento real ni motivos verdaderos para quedarnos enganchados a emociones que nos martirizan. Además hacerlo no cambia la situación que sea que nos haya hecho llegar a sentir tal estado de dolor y sufrimiento; sólo alimenta el malestar y nos mantiene en el círculo vicioso.

Entonces, ¿para qué elegir seguir sufriendo?

“Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera.”
~François de La Rochefoucauld

¿Existe la tolerancia infinita?

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“Para ser tolerante uno a veces tiene que soportar situaciones difíciles, mas nunca debe tolerarse el abuso.”
~Bob Mandel

Ciñéndome al concepto más básico de lo que es la tolerancia, podría decirse que su definición habla sobre respetar las ideas o creencias de otras personas incluso cuando éstas difieren de las propias. De esta concepción sacamos por tanto algunos puntos claves para que la tolerancia pueda existir como lo son la aceptación y el respeto.

Hablando sobre la aceptación, se podría decir que se trata de no poner resistencia sino permitir que las cosas simplemente sean como son. Esto a su vez es un aspecto esencial del perdón porque si nos permitimos aceptar cada momento tal y como es, sin juzgarlo; evitaremos crear una acumulación de resentimiento.

Hablando sobre el respeto, se podría decir que honrar los pensamientos y opiniones de los demás sin importar qué tan opuestos sean a los nuestros es la única manera de crear un espacio libre de juicios y mantener relaciones saludables. Todos tenemos derecho a que se nos escuche y se nos respete por lo que pensamos, sentimos o expresamos.

A pesar de esto no hay que caer en la trampa de confundir la tolerancia con la sumisión e ignorar claras situaciones de abuso ya sea físico, verbal, mental o espiritual. Permanecer en una situación de violencia o justificar algo que sin duda alguna nos perjudica, sería equivalente a violar nuestros propios derechos humanos.

Ya dice Bob Mandel que “ser tolerante ante los errores de los otros es un importante acto de amor y compasión”; sin embargo en un entorno en el que no se han creado espacios para que cada persona refleje sus propias ideas y formas de ver las cosas independientemente de que éstas no reciban la aprobación de los demás, será imposible alcanzar la verdadera tolerancia.

Hay conductas que son intolerables independientemente de las circunstancias o de la persona que las manifieste y creo que ahí radica otro punto clave al entender de lo que se trata la tolerancia y el reto que la misma nos presenta: “ser tolerante con el hombre más no con su injusticia.”

Podemos ser tolerantes con una persona y esto no significa que debamos soportar sus conductas intolerables. Incluso si nos centramos en el momento presente y aceptamos que cada cosa suceda como sea que tenga que suceder; tampoco es necesario exponernos a los abusos o dejar que llegue la sangre al río para saber que tenemos un motivo justificado para retirarnos de esas situaciones antes que permitirnos ser víctimas de las mismas o ponernos a la altura del victimario cayendo en las mismas conductas abusivas que condenamos. Debemos aprender a poner un límite y esto es de suma importancia porque nadie más lo hará por nosotros.

En otras palabras;  “no evitas meter la mano en el fuego porque le tengas miedo, sino porque sabes que te quemarías. No necesitas tener miedo para evitar peligros innecesarios; basta un mínimo de inteligencia y sentido común.”

Otro punto importante a tener en cuenta con todo esto del camino hacia la tolerancia infinita, es hacer la distinción entre ser felices y experimentar la paz interna. Como lo expone Eckhart Tolle en su más famoso libro, hay hechos que todos experimentamos en nuestra vida diaria que es imposible que nos hagan felices como lo es por ejemplo la pérdida de un ser querido; sin embargo no es menos cierto que ante una situación como ésta podemos experimentar la paz interior.

Esto significa que podemos amar y perdonar y tolerar a una persona sin que esto implique que tengamos que soportar sus abusos. También podemos amar y perdonar y tolerar a una persona sin que esto signifique que tengamos que mantener una relación con ella. Y no mantener una relación con ella puede que sea algo que no nos haga felices; pero sigue siendo algo válido siempre que podamos experimentar la paz interna y nuestro propio bienestar.

Independientemente de las circunstancias, todas las cosas que vivimos nos enseñan grandes lecciones de las que podemos aprender a crecer y a ser seres más reales y capaces de conectar con la sabiduría interna que nos dejan incluso las situaciones más dolorosas que vivimos.

“Pero si miras de cerca, verás que tu manera de comportarte y tu forma de pensar están diseñadas para perpetuar el dolor, tanto para ti mismo como para los demás. Si realmente fueras consciente de él, este patrón se disolvería, porque desear más dolor es una locura y nadie está conscientemente loco.
~Eckhart Tolle

Sobre Rosas y Margaritas

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El jardín del sultán, antes exuberante y suntuoso, estaba agonizando. En los árboles se secaban las hojas en plena primavera, en los arbustos se marchitaban los capullos antes de abrirse y las flores estaban mustias o caídas por el suelo.

El desconcertado sultán preguntó a la encina que era lo que sucedía, y ésta le contestó que se estaba muriendo porque no podía producir uvas. Cuando le preguntó a la cepa de la vid, ésta sacudió tristemente sus sarmientos sin hojas y le dijo que tenía que morir porque no podía crecer hasta alcanzar la altura de un ciprés. Y el ciprés estaba agonizando porque no podía florecer y tener el aroma de una rosa; la rosa, sin embargo, no quería vivir más porque no podía tener el aspecto del loto.

En el fondo del jardín el sultán encontró una pequeña flor que no se había marchitado y que se mecía al compás del viento, hermosamente viva: era una margarita.

“Cómo es que tu eres la única flor que florece?”, le preguntó el Sultán a la margarita.

“Porque pienso que si tú hubieras querido una encina, una cepa de vid, un ciprés, una rosa o un loto en mi lugar los hubieses plantado. Pero como me has plantado a mí y de todas formas no puedo ser otra cosa que lo que soy, deseo ser simplemente una margarita”.

La mayoría de las personas creen que si tuvieran esta o aquella cualidad, si fuesen más inteligentes, atractivas, delgadas, o más ricas sería sencillo disfrutar de una vida plena. Pero nadie puede ser otra cosa distinta de lo que es. La pregunta correcta no es “¿qué quiero ser?”, sino “¿qué puedo ser?”.

Tú eres como eres, porque la existencia necesita que seas de esa manera y no de otra. Si no hubiera creado algo diferente en tu lugar.Si Dios o el universo hubieran querido nada más que Claudias Schiffer habría creado un sinfín de ellas. Si Dios hubiera querido sobre esta Tierra únicamente Ghandis, no habría tenido ningún problema. Si Dios hubiera querido sólo Budas iluminados, ¿quién se lo hubiera impedido? Sin embargo, te ha creado a ti. A ti, con todas tus debilidades e imperfecciones.

Nadie puede ser otra persona. Solamente puedes hacer florecer tu propio ser; o marchitarte, si es que lo rechazas o luchas en su contra. ¡Eres perfecto tal como eres! Y para cada ser humano se aplica lo mismo. Cada uno forma parte de un gran puzzle que estaría incompleto sin él y sin su esencia tal como es. Tú eres como eres, porque eres una pieza que encaja exactamente con las demás piezas del gran puzzle. A la existencia no le hace falta un segundo Buda o un nuevo Jesús; éstos ya han cumplido con lo que debían hacer. La existencia quería personas como tú y como yo, con nuestra «imperfecta» perfección.

Muchas de nuestras valoraciones sobre nosotros mismos y sobre los demás se desarrollan de forma tan automática que ni nos damos cuenta del daño que podemos hacerles. Sin pensarlo, sin ser conscientes, les arrojamos frases hirientes como dardos a nuestros hijos, nuestra pareja o nuestros amigos, sin advertir lo que éstas pueden provocar en ellos. Juzgamos su conducta y su aspecto, y después nos asombramos si nos sentimos mal. Puede que lo hagamos con la mejor de las intenciones, pero las consecuencias pueden ser desastrosas, aunque no queramos que sufran daño alguno.
Un buen ejercicio para contrarrestar esta tendencia destructiva consiste en considerar primero si lo que vamos a decir refuerza o debilita. Lo que estás pensando o haciendo justamente ahora, ¿te refuerza o te debilita?

La próxima vez, antes de decirle a tu hijo que con las notas que tiene no se va a comer ni una rosca en la vida, razona: ¿lo refuerzas o lo debilitas con esta frase? La próxima vez que te encuentres ante un reto observa tus pensamientos y sentimientos, y pregúntate: “¿Me dan fuerza estos pensamientos y sentimientos, o me debilitan?”.

¿Tienes de vez en cuando el impulso de cantarle las cuarenta a tu pareja, a tu amigo o a tu superior? Entonces medita primero: ¿Se refuerza o se debilita al otro, o tú, con lo que vas a decir? ¿Consigues con ello lo que pretendes, o más bien lo contrario?

Venimos de lo desconocido y a lo desconocido volvemos. En el interludio, cada copo de nieve cae exactamente en el lugar donde debe caer

 

Al filo de la madrugada

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    Al filo de la madrugada
    prendió la luz de la mañana
    y escribió en papel una y otra vez
    “me despido, me marcho pa’ no volver”.
Salió a vivir con tantas ganas
que echó a correr pidiendo nada
Y empezó a creer, que por una vez
el dolor que sentía le haría bien.
Lo que duele no es irse, duele despedirse,
lo que duele no es el invierno gris,
lo que mata y remata es la cicatriz.
Lo que hoy duele mañana puede que sea nada,
porque un mundo despierta, cuando el otro se apaga.
El corazón no se equivoca,
se guarda todo lo que toca,
late por amor, late por dolor,
se confunde, se entrega, se parte en dos.
Sabe perdonar, pero no sabrá olvidarse,
porque el corazón solo sabe hacer las paces,
y empezó a creer que por una vez
el dolor que sentía se iría.
Lo que duele no es irse, duele despedirse,
lo que duele no es el inviernos gris,
lo que mata y remata es la cicatriz.
Lo que hoy duele mañana puede que sea nada,
porque un mundo despierta, cuando el otro se apaga.
    Lo que hoy duele mañana puede que sea nada,
porque un mundo despierta, cuando el otro se apaga…   
~Rosana Arbelo Gopar

Pide un deseo el día 12/12/12

make a wish

Hoy será el último día repetitivo que veremos EVER y por eso creo que es una ocasión para pedir algo al Universo y tratarnos a nosotros mismos con mucho cariño. Recordemos que:

En la vida , no puedes dar marcha atrás,
No puedes cambiar los días
e ir de la noche a la mañana.

Debes ir siempre hacia adelante,
día tras día, año tras año,
no puedes permanecer parado.
Nadie puede detener el tiempo.

Hay muchas encrucijadas,
por eso fíjate en las luces:
avaricia desmedida,
egoísmo enloquecedor,
celos enfermizos,
son luces rojas
en el semáforo de la vida.

Detente, porque tras ellas
hay solamente caminos tortuosos
y precipicios escondidos.

La amistad, el perdón, la ayuda,
la ternura, son luces verdes,
sigue adelante sin miedo:
sé cariñoso y amable en el trato
diario con personas y cosas.

Deja que el motor de tu corazón
siempre esté en marcha y no te olvides
que existe solamente una llave
segura de contacto:
 
“EL AMOR”

10 mandamientos para vivir mejor

stay positive

  1. No te preocupes de las actividades humanas; el preocuparse es la menos productiva.
  2. No tengas miedo; la mayor parte de las cosas a las que le tenemos miedo nunca suceden.
  3. No seas rencoroso; el rencor es una de las cargas más pesadas de la vida.
  4. Enfrenta cada problema según llega; de todas maneras sólo puedes manejarlos uno a uno.
  5. No te lleves los problemas a la cama; son malos compañeros del sueño.
  6. No tomes prestado los problemas de los demás; ellos pueden manejarlos mejor que tú.
  7. No revivas el ayer; para bien o para mal se ha ido para siempre. Concéntrate en lo que está pasando en tu vida y sé feliz ahora.
  8. Sé un buen oyente; sólo cuando escuchas obtienes ideas diferentes a las que tienes.
  9. No te dejes caer por la frustración; mantén siempre una actitud positiva.
  10. Cuenta tus bendiciones, incluso si son pequeñas; muchas bendiciones pequeñas hacen una grande.

Give a little love…

…Todos podemos aprovechar una mano o un hombro sobre el que apoyarnos … igual de importante aunque quizás no tan obvio es extender el apoyo a los demás… Cuando extiendes tu apoyo a otras personas en su proceso de maximización, recibes múltiples beneficios. Experimentas tu valía en los otros, tu capacidad para hacerlo diferente y la satisfacción de dar desinteresadamente. Aprendes la magia del amor en acción. Mientras te diriges hacia tu maximización, te das cuenta de que eres parte de una gran familia y de que no eres el único que está en la selva en busca de lo mismo.

La llave para que el apoyo extendido te enriquezca y alivie a los demás es que lo hagas por el alegría que siente tu corazón al hacerlo y no por la necesidad de recibir una recompensa en el futuro.

~Bob Mandel, Maximízate

Este vídeo me inspira muchísimo y me hace sentir como que I am all up for making the world a better place.

Tu amor marca la gran diferencia

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