…a ser, a vivir, a reinventarte, a seguir…

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Al filo de la madrugada

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    Al filo de la madrugada
    prendió la luz de la mañana
    y escribió en papel una y otra vez
    “me despido, me marcho pa’ no volver”.
Salió a vivir con tantas ganas
que echó a correr pidiendo nada
Y empezó a creer, que por una vez
el dolor que sentía le haría bien.
Lo que duele no es irse, duele despedirse,
lo que duele no es el invierno gris,
lo que mata y remata es la cicatriz.
Lo que hoy duele mañana puede que sea nada,
porque un mundo despierta, cuando el otro se apaga.
El corazón no se equivoca,
se guarda todo lo que toca,
late por amor, late por dolor,
se confunde, se entrega, se parte en dos.
Sabe perdonar, pero no sabrá olvidarse,
porque el corazón solo sabe hacer las paces,
y empezó a creer que por una vez
el dolor que sentía se iría.
Lo que duele no es irse, duele despedirse,
lo que duele no es el inviernos gris,
lo que mata y remata es la cicatriz.
Lo que hoy duele mañana puede que sea nada,
porque un mundo despierta, cuando el otro se apaga.
    Lo que hoy duele mañana puede que sea nada,
porque un mundo despierta, cuando el otro se apaga…   
~Rosana Arbelo Gopar

Tiempo de crear

Reconozco que esta semana he estado chafada. El domingo pasado ví una película que por algún motivo me recordó a él y desde entonces me he estado sintiendo triste.

Hoy –casualmente– hice mi sesión de renacimiento bajo el agua y por sugerencia de mi maestra, DECIDÍ que el agua arrastrara consigo toda la tristeza que tenía y todas las cosas que me habían preocupado durante la semana; entre ellas, esos pensamientos y sentimientos hacia él.

Hoy –casualmente– me lo encontré… La vida sí que sabe mandar señales a veces.

Y hasta que estos sentimientos hacia él se vayan, seguiré teniendo días así; en los que algo o alguien me recuerda a él, en los que me lamento de que se haya marchado, en los que desearía volver a encontrar a alguien tan único y sentirme tan bien a su lado.

Entonces leí un artículo (publicado en la revista CuerpoMente 240) que me levantó el espíritu y quiero compartirlo aquí:

Sopla otro aire, llega otra luz. Los días ganan suavidad, la tierra reverdece, se cubre de flores y en ese despliegue de vida parece anunciarse prosperidad. Podemos sentirnos inspirados por este ejemplo de creatividad con el que la primavera sale del invierno, fijarnos en el vigor nacido del frío e imaginar nuevos verdores también para los campos de nuestras vidas.

¿Qué queremos que crezca en lo yermo, qué vamos a sembrar y cultivar? Por severas que se presenten las condiciones, un hálito de vida parece discurrir siempre bajo la superficie, esperando un impulso para progresar. En lo más duro -y también en lo más dulce- de las travesías personales se dispone siempre de esta posibilidad de bosquejar el futuro, de concebirlo y llamarlo así a venir. Lo que se dibuja es tanto un destino como un camino.

OTRAS POSIBILIDADES
Las circunstancias pueden suscitar una reinvención, empujar a revisar un horizonte difuminado o borrado. Pero a veces son solo ciertos aspectos vitales los que requieren atención, o determinadas habilidades las que piden ser desarrolladas. Surge en cualquier caso la ocasión de pensarse, de imaginarse, con generosidad, confiando en las propias fuerzas y talentos. Tal vez se imponga un giro en la trayectoria profesional o simplemente se decida vivir de forma más sana.

No importa tanto que el contexto ayude o no a esos deseos: en la medida en que uno se permite considerarse en un escenario diferente empieza ya a sentar las bases del cambio, lo convoca.
Después vendrán los planes de acción, los detalles, la plasmación de lo proyectado, las ayudas quizá… pero en ese primer momento los impedimentos no deberían actuar como coartadas para la inmovilidad.

Toda persona crea de alguna manera su vida: a partir de sus dones y sus dificultades, de lo que recibe y lo que se le plantea, dispone siempre de un margen de libertad para decidir cómo vivir y cómo sortear los apuros que se le van presentando. En cada una de esas elecciones se puede disfrutar del proceso, como un artista que trabaja en su obra, esforzado pero gozoso.

~Yvette Moya-Angeler

“La primavera nos recuerda el poder creador de la naturaleza, su capacidad de renacer sacando lo mejor de sí misma. Nosotros también podemos intentar llenar de flores nuestra vida.”

Learn to be more independent

“When someone hurts you, you learn to be stronger. When someone leaves you, you learn to be more independent.”
~Wilson Kanadi

Una de las cosas que más me ha costado llevar de esta ruptura es la independencia; y no me refiero precisamente a la condición de ser libre, sino a la entereza de carácter que se requiere para estar solo. Mi madre siempre me decía que no tenía claro que yo me fuese a vivir sola porque lo cierto es que no me gusta estarlo, siempre he necesitado del contacto con otras personas y el calor humano para sentirme bien y esto es algo que me ha caracterizado desde que nací; por lo que ahora me veo frente a frente con mi situación actual y aún no estoy segura de cómo llevarlo.

Cuando cumplí los 25 años empecé a sentir la necesidad de independizarme; lo conseguí un par de años más tarde pero nunca viví la experiencia de vivir sola. Salí de casa de mis padres a un piso que compartía con mi pareja, pero ahora él se ha ido y aún hay días en que lo echo de menos y desearía que estuviera a mi lado. Desde que se fue no he podido volver a casa; han pasado 5 meses desde entonces y ahora comienza a invadirme el malestar que me genera saber que en breve tengo que volver a mi piso, me guste o no.

La vida sigue su curso y yo no puedo seguir siendo el apéndice de mis padres o mis hermanos; ahora estoy sola y aunque podría seguir pasando una temporada más larga fuera de casa, supongo que en algún momento tengo que afrontar mi realidad. Estoy bastante mejor emocionalmente pero no sé si aún estoy preparada para volver. Intento no pensar en ello, pero cada vez que lo hago, se me viene el mundo encima y sólo puedo perdonarme a mí misma por sentirme así.

Esta experiencia me ayudará a ser más independiente; a salir un poco del cascarón y la necesidad que tengo de sentirme acompañada o de cierto modo protegida. No es que no disfrute de mis espacios en solitario; de hecho los necesito y creo que son fundamentales para mi bienestar, pero pensar que mi soledad es una condición que se prolonga en el tiempo de forma indefinida no es algo que me entusiasme mucho. Sentir el vacío en el hogar día y noches enteros, no tener con quien compartir las comidas o una buena peli no es precisamente mi idea de satisfacción.

Por supuesto que intento ver todo lo positivo que tiene y pensar que seguramente es cuestión de cogerle el gusto. Lo llevo lo mejor que puedo y procuro repetirme que soy suficiente ahora mismo, que ya soy en mí misma un ser total y completo y que nadie de fuera puede aportarme más de lo que ya soy.

“Aunque el cielo esté totalmente cubierto de nubes negras, el sol no desaparece.”
~Eckhart Tolle

Let it be

Let it be

Pensé que llegaría a cumplir 1 mes desde que no sufro una recaída o un episodio de tristeza profunda con lágrimas, un dolor que perfora el pecho y esas ganas desesperadas de que ese alguien “especial” vuelva junto a mí porque como bien me ha dicho mi amiga Yei, “cuando tú te encuentras a una persona así en la vida, no quieres soltarla nunca.”

Él fue esa persona para mí, pero hoy, después de 28 días he vuelto a llorar amarga y profundamente por su ausencia; he vuelto a experimentar esa terrible sensación de temor de no salir de esta, pero también he vuelto a recomponerme, a secar mis lágrimas y a recordar que a veces no se trata de olvidar o de superar las cosas, sino de dejarlas ser y estar.

No tengo ganas de reprimir estos sentimientos, sino más bien de experimentarlos y dejar que se vayan por el mismo camino por donde vinieron. Por eso hoy me dedico esta cita, con la que comprendo que ya hago todo lo que puedo para sentirme mejor, pero que este dolor también es parte de mi proceso de duelo y que por ello tengo que hacer espacio para vivirlo.

It’s not a matter of letting go, you would if you could. Instead of “Let it go,” we should probably say “Let it be.”
~Jon Kabat-Zinn

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