…a ser, a vivir, a reinventarte, a seguir…

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¿Por qué elegimos seguir sufriendo?

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Llegué a mi 5ta sesión de mi primer ciclo de terapia muy revuelta. En vista de las circunstancias mi Renacedora decidió posponer la actividad que tenía preparada para ese día y en su lugar hicimos un trabajo de perdón a mí misma.

Entonces me perdoné por sentirme triste, por sentirme abandonada, por no ser capaz de volver a mi casa, por haberla abandonado en primer lugar, por sentirme perdida, por no saber qué hacer ni cómo volver a encontrarle el sentido a mis días… Me perdoné por todas las cosas por las que yo misma me acusaba y por aquellas que me hacían sentir inmensamente culpable en ese instante.

Tanto en la 5ta como en todas las sesiones anteriores me había cansado de repetirle a mi terapeuta que yo no quería sentirme así pero que no sabía cómo salir del agujero en el que me encontraba.

Quizás de forma inconsciente esperaba que ella me dijese cómo hacerlo, pero lo mejor de esta terapia es que el Renacedor nunca te dice lo que debes hacer; sólo te plantea las preguntas y luego te acompaña mientras tú descubres las respuestas.

Aquel  día me tocó contestar a la pregunta:

¿Qué gano con estar triste o echar de menos a mi ex?

Me precipité a contestar que no ganaba mucho o más bien nada; en lugar de ello yo sólo creía que seguir guardando la esperanza de que volviese significaba que todo el malestar por el que estaba pasando sólo era temporal.

Ese pensamiento; el creer que iba a volver, hacía que todo fuese menos doloroso y más llevadero. Hasta ese momento eso fue lo único que pude contestar a la pregunta.

Mi terapeuta me animó a pensar qué más podría ganar yo con mi actitud de abandono y dolor. Estuve unos instantes en silencio haciendo un verdadero esfuerzo por comprender a dónde quería llevarme con esa pregunta. Finalmente entendí que mi pataleta no era más que una forma de reclamar amor. Estar mal y ser la víctima de aquel abandono suponía que otros se preocupasen por mí, me mimasen y me atendiesen. Estar fatal era mi manera de obtener esa atención; y a cambio de ese beneficio yo seguía enganchada al sufrimiento.

Muchas veces pensamos que otras personas son responsables por los traumas y sufrimientos que experimentamos en el presente, pero en realidad esto es algo que nos procuramos nosotros mismos. Elegimos sufrir porque a cambio obtenemos algún beneficio,

  • ya sea algo que creemos carecer y que de otro modo no podríamos obtener
  • o algo que nos de una excusa o justifique el ser como somos (especialmente esos aspectos de nosotros mismos que no son precisamente los más positivos). Es más fácil decir que tenemos un motivo para ser así o para sentirnos así, que el hacer un esfuerzo por mejorar nuestra condición.

Lo cierto de la historia, nos guste o no;  es que la única forma de deshacernos de las cosas que nos causan dolor es simplemente soltarlas.

Los dolores hay que vivirlos y no estoy sugiriendo que debamos suprimir las emociones negativas. Sólo digo que hay que aprender a dejarlas partir y elegir sentirnos bien en lugar de sufrir.

No hay sufrimiento real ni motivos verdaderos para quedarnos enganchados a emociones que nos martirizan. Además hacerlo no cambia la situación que sea que nos haya hecho llegar a sentir tal estado de dolor y sufrimiento; sólo alimenta el malestar y nos mantiene en el círculo vicioso.

Entonces, ¿para qué elegir seguir sufriendo?

“Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera.”
~François de La Rochefoucauld
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The yellow brick road

Desde que fuese publicado por allá en los años 1900, el maravilloso Mago de Oz ha sido uno de los libros más editados en algunos continentes del planeta Tierra; un cuento infantil que ha sido también llevado al teatro y a la gran pantalla a través de diversas adaptaciones musicales y cinematográficas de gran éxito.

Para mí el Mago de Oz nunca fue un cuento infantil que leí sino una obra de teatro en la que desde muy pequeñita vi participar a mi hermana. Estudiábamos en un colegio de monjas y ella era parte del grupo teatral del mismo; su director Roberto Gutiérrez en aquella época, hizo un montaje excepcional (en mi muy humilde opinión) y que no tiene nada que envidiarle a muchos otros; especialmente si tenemos en cuenta que se trataba de un montaje colegial que en realidad tenía un nivel profesional con un elenco muy bien elegido y una memorable puesta en escena.

Hoy, después de casi 20 años desde que conocí esta historia por primera vez, fui a ver este musical aquí en Tenerife. Aunque es una obra infantil, sentí la nostalgia de aquellos días y la necesidad de evocar ese recuerdo de una gran puesta en escena en la que mi hermana comenzó siendo árbol y terminó interpretando el papel de la Bruja buena del Norte. Una obra teatral muy bien representada, con canciones que aún a día de hoy recuerdo y con una historia inspiradora que habla sobre el valor, los pensamientos, los sentimientos y los deseos que salen desde lo más profundo del corazón.

En esta historia en la que su protagonista Dorothy y los amigos que se encuentra en su recorrido hacia ciudad Esmeralda deciden ir a ver al maravilloso Mago de Oz con la esperanza de que sus deseos sean concedidos, se habla de un camino de baldosas (o ladrillos) amarillos que conducen hacia el encuentro del gran mago.

Es de este camino, detrás del arco iris, del que hoy escribo por la sencilla razón de que con el paso del tiempo he aprendido a crear mi propio camino de baldosas amarillas con la ayuda de la gente que me rodea, la fuerza, la fe, la ilusión, el amor y la esperanza de que todo lo que deseo e imagino será posible. Para mí el camino que conduce hacia Ciudad Esmeralda, no es más que el camino de mi alma hacia la iluminación y la historia del Mago de Oz me hace recordar que todo cuanto necesito para completar mi misión en la vida, se halla dentro de mí.

Así como Dorothy hubo de vencer todos los obstáculos que se encontró en el camino, cada uno de nosotros ha de vencer los suyos. Una vez que lo hayamos conseguido entonces quizás, nos daremos cuenta de que ya nos encontramos más allá del dolor, de que hemos tenido ese “despertar” espiritual de un mal sueño físico, de que todo ha pasado, de que nos sentimos bien volviendo a ser nosotros mismos y de que todo cuanto buscamos, siempre ha estado allí… dentro de cada uno de nosotros.

Ahora cierra los ojos
y piensa en aquello
que extrañas volver a tener

Lo hermoso que siempre has buscado
se encuentra en el fondo de tu corazón

Ya no pienses más,
deja que tu corazón
averigüe lo que vas a hacer

Busca en tus recuerdos
los que son más bellos
y vívelos de nuevo a ver

Dentro de ti
está ese mundo de cristal
que esperabas encontrar aquí

Y si lo consigues
al fin descubrirás
que siempre lo tuviste en ti

No desesperes,
detente un poco
mira dentro de ti

No importa el tiempo,
que haya pasado
mira dentro de ti

Aún no desesperes,
detente sólo un poco
mira dentro de ti
mira dentro de ti

Fuentes:
El Maravilloso Mago de Oz en Wikipedia
 

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