…a ser, a vivir, a reinventarte, a seguir…

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Al filo de la madrugada

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    Al filo de la madrugada
    prendió la luz de la mañana
    y escribió en papel una y otra vez
    “me despido, me marcho pa’ no volver”.
Salió a vivir con tantas ganas
que echó a correr pidiendo nada
Y empezó a creer, que por una vez
el dolor que sentía le haría bien.
Lo que duele no es irse, duele despedirse,
lo que duele no es el invierno gris,
lo que mata y remata es la cicatriz.
Lo que hoy duele mañana puede que sea nada,
porque un mundo despierta, cuando el otro se apaga.
El corazón no se equivoca,
se guarda todo lo que toca,
late por amor, late por dolor,
se confunde, se entrega, se parte en dos.
Sabe perdonar, pero no sabrá olvidarse,
porque el corazón solo sabe hacer las paces,
y empezó a creer que por una vez
el dolor que sentía se iría.
Lo que duele no es irse, duele despedirse,
lo que duele no es el inviernos gris,
lo que mata y remata es la cicatriz.
Lo que hoy duele mañana puede que sea nada,
porque un mundo despierta, cuando el otro se apaga.
    Lo que hoy duele mañana puede que sea nada,
porque un mundo despierta, cuando el otro se apaga…   
~Rosana Arbelo Gopar

Learn to be more independent

“When someone hurts you, you learn to be stronger. When someone leaves you, you learn to be more independent.”
~Wilson Kanadi

Una de las cosas que más me ha costado llevar de esta ruptura es la independencia; y no me refiero precisamente a la condición de ser libre, sino a la entereza de carácter que se requiere para estar solo. Mi madre siempre me decía que no tenía claro que yo me fuese a vivir sola porque lo cierto es que no me gusta estarlo, siempre he necesitado del contacto con otras personas y el calor humano para sentirme bien y esto es algo que me ha caracterizado desde que nací; por lo que ahora me veo frente a frente con mi situación actual y aún no estoy segura de cómo llevarlo.

Cuando cumplí los 25 años empecé a sentir la necesidad de independizarme; lo conseguí un par de años más tarde pero nunca viví la experiencia de vivir sola. Salí de casa de mis padres a un piso que compartía con mi pareja, pero ahora él se ha ido y aún hay días en que lo echo de menos y desearía que estuviera a mi lado. Desde que se fue no he podido volver a casa; han pasado 5 meses desde entonces y ahora comienza a invadirme el malestar que me genera saber que en breve tengo que volver a mi piso, me guste o no.

La vida sigue su curso y yo no puedo seguir siendo el apéndice de mis padres o mis hermanos; ahora estoy sola y aunque podría seguir pasando una temporada más larga fuera de casa, supongo que en algún momento tengo que afrontar mi realidad. Estoy bastante mejor emocionalmente pero no sé si aún estoy preparada para volver. Intento no pensar en ello, pero cada vez que lo hago, se me viene el mundo encima y sólo puedo perdonarme a mí misma por sentirme así.

Esta experiencia me ayudará a ser más independiente; a salir un poco del cascarón y la necesidad que tengo de sentirme acompañada o de cierto modo protegida. No es que no disfrute de mis espacios en solitario; de hecho los necesito y creo que son fundamentales para mi bienestar, pero pensar que mi soledad es una condición que se prolonga en el tiempo de forma indefinida no es algo que me entusiasme mucho. Sentir el vacío en el hogar día y noches enteros, no tener con quien compartir las comidas o una buena peli no es precisamente mi idea de satisfacción.

Por supuesto que intento ver todo lo positivo que tiene y pensar que seguramente es cuestión de cogerle el gusto. Lo llevo lo mejor que puedo y procuro repetirme que soy suficiente ahora mismo, que ya soy en mí misma un ser total y completo y que nadie de fuera puede aportarme más de lo que ya soy.

“Aunque el cielo esté totalmente cubierto de nubes negras, el sol no desaparece.”
~Eckhart Tolle

Acuérdate de lo bueno…

La ruptura del vínculo existente entre nosotros y alguien a quien queremos provoca dolor. Aunque se acepte la separación hay días en los que es inevitable sentirse un poco decaído. Pero tener pensamientos agradables genera bienestar; por eso dicen que “el arte de la vida consiste en tener tantos de aquellos pensamientos como sea posible.”

En días como hoy, me dedico estas palabras, para volver a levantarme y seguir andando…

Cuando el cielo esté gris, acuérdate cuando lo viste profundamente azul.
Cuando sientas frío, piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.
Cuando sufras una temporal derrota, acuérdate de tus triunfos y de tus logros.
Cuando necesites amor, revive tus experiencias de afecto y ternura.

Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría.

Recuerda los regalos que te han hecho. Los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado. Si esto has tenido, lo puedes volver a tener, y lo que has logrado lo puedes volver a ganar.

Alégrate por lo bueno que tienes y por lo bueno de los demás, acéptalos tal cual son; deshecha los recuerdos tristes y dolorosos y sobre todo no tengas ningún rencor, no te lastimes más. Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad.

Recorre tu vida, detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez. Visualiza aquel atardecer que te emocionó. Revive esa caricia espontánea que se te dio. Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive bien.

Allí en tu mente están guardadas todas las imágenes ¡y sólo tú decides cuales has de volver a mirar!

No hay carga que se nos dé y no tengamos la capacidad de llevar.

Busca siempre vivir el presente aprendiendo del pasado, no cargues con situaciones y problemas que ya han pasado.

Piensa en esto: ¿Cuál era tu mayor problema hace diez años? Probablemente ahora sea nada.

Ahora, si dentro de diez años tus problemas actuales no han de ser nada ¿Por qué vivir tristes por ellos?

~Madre Teresa de Calcuta

Let it be

Let it be

Pensé que llegaría a cumplir 1 mes desde que no sufro una recaída o un episodio de tristeza profunda con lágrimas, un dolor que perfora el pecho y esas ganas desesperadas de que ese alguien “especial” vuelva junto a mí porque como bien me ha dicho mi amiga Yei, “cuando tú te encuentras a una persona así en la vida, no quieres soltarla nunca.”

Él fue esa persona para mí, pero hoy, después de 28 días he vuelto a llorar amarga y profundamente por su ausencia; he vuelto a experimentar esa terrible sensación de temor de no salir de esta, pero también he vuelto a recomponerme, a secar mis lágrimas y a recordar que a veces no se trata de olvidar o de superar las cosas, sino de dejarlas ser y estar.

No tengo ganas de reprimir estos sentimientos, sino más bien de experimentarlos y dejar que se vayan por el mismo camino por donde vinieron. Por eso hoy me dedico esta cita, con la que comprendo que ya hago todo lo que puedo para sentirme mejor, pero que este dolor también es parte de mi proceso de duelo y que por ello tengo que hacer espacio para vivirlo.

It’s not a matter of letting go, you would if you could. Instead of “Let it go,” we should probably say “Let it be.”
~Jon Kabat-Zinn

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